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GDPR: una gran oportunidad

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Uno de mis mejores amigos dice que algo es mainstream cuando hasta tu madre habla de ello, y creo que la GDPR es un claro ejemplo. Llegó el día 25 de mayo y con ello el fin del período de adaptación a la –ya no tan nueva– GDPR. Y esta vez no creo que podamos decir eso de “nadie sabe cómo ha sido”, después de un aluvión de emails, cientos de post y una amplia cobertura en medios generalistas; la GPDR llegó, y llegó para quedarse.

Y todos debemos de estar agradecidos por una medida como esta.

Como usuarios, nos ha permitido recordar todos los sitios donde compartimos o habíamos compartido. Y sí, digo habíamos compartido porque todos hemos aprovechado para darnos de baja de multitud de sitios donde tenían nuestros correos electrónicos porque nos habían ofrecido maravillosas tipografías, participar en un sorteo, etc. Tomar consciencia de qué datos hemos compartido y con quién, y reafirmar nuestra relación con nuestros sitios habituales y de confianza.

Nos ha permitido entender mejor por qué las empresas necesitan esa información: de qué forma les es útil para saber cómo interactuamos con sus activos digitales y aprender a adaptarlos a nosotros, cómo les permite analizar los flujos de negocio que tienen definidos y poder mejorarlos, cómo les ayuda a poder valorar el ROI de los anuncios en redes sociales, o en buscadores.

Ahora está en nuestra mano decidir si queremos o no colaborar con ellas y ser conscientes de ello y de sus consecuencias.

Podemos decir que no queremos que sepan cómo interactuamos con sus activos digitales, ¡qué más les da a ellos cómo los utilizo! Aunque claro: “¿qué les costaría poner los gastos de envío en el primer paso del proceso de compra? Siempre tengo que ir al pie de la página para ver las condiciones y los costes de envío”. Una queja al viento, porque nunca voy a poder decírselo y no van a poder detectar esa tendencia de uso.

Podemos decidir que no se comunique a la red social en la que he visto el anuncio de su activo y que lo pinche para ir a él. En este caso, debo ser consciente de que la “precisión” de la publicidad que voy a recibir no va a ser la deseada, ni por mí, ni por la red social, ni por los anunciantes.

Como empresa, es muy probable que se vaya a notar un descenso en las mediciones. Obviamente, muchos usuarios aprovecharán esta oportunidad que se les brinda, para decidir que no quieren que se sigan haciendo mediciones anónimas de las interacciones con los activos digitales.
Pero esto también abre una gran puerta, a partir de ahora las interacciones que se medirán son de usuarios que quieren que conozcamos cómo interactúan con los activos. Son usuarios que sí quieren que los activos se adapten a lo largo del tiempo, que quieren que los procesos se mejoren, usuarios que quieren que se les trate como personas y ser tenidos en cuenta.

Ahora, es el momento de fijar esfuerzos y atención en la gente que quiere ser escuchada, es el momento de comenzar un nuevo paradigma, es el momento del people-based marketing.

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