Analítica web
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El testing no debe parar

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Tal cual. De poco sirve hacer un test cada 4 meses. Un ejemplo: test en una página de aterrizaje de una campaña SEM; total de tráfico afectado por el test: 15% del tráfico total de nuestro sitio. ¿Qué pasa con el 85% restante? ¿Ya obtenemos todo el rendimiento posible de ese 85%? Seguro que no.

La clave: una estrategia a largo plazo

Si de verdad queremos optimizar nuestro sitio web a través del testeo, debemos planificar una estrategia a largo plazo que cubra el mayor porcentaje de tráfico posible, o al menos un amplio segmento de visitantes estratégicos para nosotros.

Un ejemplo claro es el siguiente: realizamos un test sobre una página de aterrizaje en la que probamos dos versiones distintas de la misma, buscando como objetivo final un incremento en el número de leads generados por email. En la puesta a punto y ejecución del test hemos invertido 1 mes y medio de trabajo (y recursos), y tras estudiar los resultados, hemos concluido que ninguna de las alternativas planteadas los mejora respecto a lo que teníamos hasta ahora. ¿Significa ésto que no hemos aprendido nada y que hemos perdido tiempo y dinero? Rotundamente no, siempre y cuando apliquemos en un segundo test lo aprendido en el anterior. Siguiendo con el ejemplo, cuando en un test sobre una página de aterrizaje no obtenemos cambios significativos en el comportamiento de los usuarios al visualizar una versión u otra de página, lo más probable es que debamos intentarlo de nuevo sirviendo una página alternativa mucho más agresiva. No merece la pena realizar un test para poner en negrita una palabra.

Fases de puesta en marcha

Teniendo en cuenta que la vida de un test está comprendida entre 15 días y un mes, la idea es concatenar tests sobre un mismo elemento hasta exprimirlo al máximo e incluso superponer varios tests en el tiempo, siempre y cuando éstos no interfieran entre sí. Es más, dentro de la vida propia de un test, podemos definir varias fases que marcan claramente los pasos a seguir para poner en marcha un determinado test:

  • Definición y conceptualización del test: se definirá el objetivo y la hipótesis del test, incluyendo la definición de las distintas creatividades de las que constará éste junto con las métricas de éxito que serán utilizadas para decidir qué creatividad o versión resulta más eficiente (envíos de correo, clics en banner,…).
  • Diseño de la solución e implantación técnica: selección de la herramienta que se utilizará para realizar el test (GWO, Test&Target, etc…) y definición de las implicaciones técnicas para llevarlo a cabo.
  • Inicio del test: la herramienta seleccionada comenzará a servir cada una de las creatividades definidas en base a la naturaleza del test.
  • Análisis de resultados y conclusiones: tras la desactivación del test se procederá a la explotación de los datos recopilados por la herramienta.
  • Implantación de la versión óptima: se trata de implantar de forma permanente lo aprendido con la realización del test.

En definitiva, se trata de planificar un flujo natural de tareas de testing claramente definidas que nos permitirán en el medio-largo plazo obtener el rendimiento óptimo de cada uno de nuestros visitantes.

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