Analítica web
Reflexiones desde el mercado español de Analítica Web

Todo y nada, el soporte del dato

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Todos los que estamos dentro del mundo de la analítica digital, somos muy conscientes que, cada día, a cada hora y cada segundo, se generan miles y miles de envíos de datos a servidores, que reciben, tratan y almacenan la información en sus enormes centros, donde después, los analistas bucean y exploran en ese basto e inmenso océano de unos y ceros, para extraer, con precisión quirúrgica, los bytes que nos acercan a nuestros objetivos, que nos permiten definir estrategias y aportan valor a nuestros activos digitales.

Todo esto sucede mientras crece, exponencialmente, la cantidad de información generada. Cada día somos más los que navegamos, buscamos, compramos y estamos, de alguna u otra forma, conectados a la red de redes. Internet ha cambiado drásticamente el mundo de la información y, paradójicamente, nos encontramos en un punto de nuestra evolución como especie, en el que confiamos todo, toda nuestra historia, todos nuestros estudios, nuestros avances científicos, los datos relevantes, etc. todo, al soporte informático, pero, ¿por cuánto tiempo?

Puede parecer que todo lo que subimos, todo lo que se almacena en “la nube” estará ahí para siempre. Sin embargo, estudios recientes aseguran que la capacidad de almacenamiento, en el tiempo de cualquier soporte informático, es muy inferior a la del papel. ¿Cómo puede ser esto? La vida media de un DVD o un CD (que nos vendían hace tiempo como el soporte informático perfecto) se ha demostrado que, en el mejor de los casos, es de, como mucho, 15 años. La de un disco duro es incluso inferior, y no va más allá de los 5 ó 6 años, a partir de los cuales se producen pérdidas en los datos almacenados, y esos periodos de tiempo se vuelven insignificantes si los comparamos con los pergaminos antiguos que tienen más de 1000 años, y aún conservan, íntegra, la información que en ellos fue escrita.

Tan importante es esto, actualmente, que las cintas magnéticas de los primeros ordenadores de los años 80, que parecían obsoletas, se están volviendo a utilizar en los laboratorios más punteros, ya que aportan mucha más fiabilidad en la conservación de la increíble cantidad de datos generados por las últimas investigaciones científicas y consumen mucha menos energía en la conservación de los mismos. ¿De qué sirve realizar un experimento que nos aporta datos que tardaremos 30 años en descifrar, si no contamos con la tecnología suficiente para conservarlos íntegros durante ese periodo de tiempo? Las últimas investigaciones en materia de almacenamiento nos permiten guardar datos en cuarzo o, incluso, en cadenas artificiales de ADN con capacidad para retener la información durante miles y miles de años, pero eso… aún forma parte del futuro.

Internet, al igual que la propia consciencia del ser humano, no existe sin memoria y, el dato es la piedra angular y fundamental sobre la que se construye el mundo de la analítica digital. Encontrar un soporte seguro para esta información forma parte de uno de los grandes desafíos de este siglo, porque, aunque lo pueda parecer, todos nuestros datos, todas nuestras fotos, comentarios, documentos, todo lo que somos o alguna vez fuimos, y que confiamos a la memoria bipolar de unos y ceros de una máquina, todo, y a la vez nada, estará ahí para siempre.

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