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El mundo digital que nos ha tocado vivir

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No podemos dar la espalda a la realidad de nuestro día a día. Vivimos rodeados de estímulos publicitarios, desde hace ya mucho tiempo, y el auge de lo digital ha construido una nueva vía de expansión para ellos. Hasta aquí, no he dicho nada nuevo para nadie, pero estamos tan acostumbrados a vivir en un mundo publicitario, que seguro que no reparamos en ello si no nos paramos un momento y lo verbalizamos.

El famoso dicho de “si no puedes con tu enemigo, únete a él” podría aplicarse aquí: lo digital se ha unido a este “enemigo” publicitario y lo ha convertido en nuestro “amigo”. Sí, nuestro amigo. Porque ha conseguido eliminar la publicidad broadcast, ese “tirar a dar” a cualquiera. Ha conseguido personalizar la publicidad que cada usuario recibe: el anunciante ahorrará recursos y el destinatario final recibirá una publicidad más acorde a sus gustos y necesidades.

Y esto, ¿cómo funciona?

En el mundo digital, los usuarios somos cookies, somos audiencias. Cada uno de nosotros lo somos.

El navegador utiliza cookies para identificar al usuario y, en general, para hacerle la vida más fácil. Las cookies son solo pequeños datos de texto que el navegador comparte con el servidor web para que este pueda identificarle. Sin ellas, sería complicado que un usuario pudiera permanecer logado en Facebook o Twitter, por ejemplo. Una cookie podría servir para mostrar al usuario una encuesta solamente al entrar en la web, y evitar que vuelva a molestarle con ella en visitas posteriores. Como ves, distintos usos que hacen que las cookies sufran una mala fama que no suelen merecer.

Las cookies también identifican al usuario en las herramientas de analítica como Google y Adobe Analytics. Y también se usan para el mundo de la publicidad: la técnica de remarketing, por ejemplo, hace posible que a un usuario se le muestre algún producto que días atrás visualizó en alguna tienda, con el objetivo de que lo recuerde y, quizá, esta vez lo compre. El remarketing es una de las técnicas publicitarias de mayor personalización y, es posible gracias a cookies.

No obstante, en el mundo de la publicidad digital el concepto va más allá, haciendo uso de audiencias. Y audiencias, hay muchas. Cada uno de nosotros es distinto al de al lado: cada uno tiene un perfil, gustos e intereses diferentes. Si no nos interesan las mismas cosas, ¿por qué nos van a interesar los mismos anuncios? Personalizar lo que el usuario ve, según la audiencia a la que pertenece, genera ventajas para todos: el emisor de esa publicidad sabe que su acción será más efectiva, y el destinatario de la misma se sentirá más cómodo con ella, ya que, probablemente, le será mucho más útil que un anuncio cualquiera.

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A estas alturas ya te has planteado “el debate”, ¿verdad?
Sí, el debate de lo intrusiva o no que es la publicidad siempre estará abierto. Muchos sostienen que en este mundo en que vivimos, un usuario verá lo que el publicista quiere que vea e, incluso, irán más allá: que estamos controlados. No obstante, no debemos olvidar que en el mundo digital cada uno es simplemente una cookie, simplemente formará parte de una audiencia: yo puedo ser una mujer que visita webs de viaje, moda y mascotas, pero nadie debería saber mi nombre, ni mi DNI. Estamos protegidos por el anonimato, y existen leyes para ello (por ejemplo, nuestra ya conocida y a veces odiada ley de Cookies).

Y siempre tenemos opciones para huir de la publicidad, como por ejemplo la navegación de incógnito que muchos navegadores permiten. Al abrir una pestaña de incógnito seremos un nuevo perfil, un perfil limpio y abierto de forma genérica a la publicidad. No obstante, las cookies se inventaron para facilitar la vida del usuario, y si navegamos de incógnito nuestra navegación será más tediosa… en el ejemplo anterior, esa encuesta que ya rellenamos, volverá a salir si navegamos de incógnito. Y como ello, muchas cosas más.

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Y a partir de ahora, ¿qué?

Como ya bien insinuaba mi compañero, Juan Carlos, en su post sobre publicidad con drones, la publicidad no hará más que evolucionar, y el mundo digital, también. Interesante, ¿verdad? Estoy segura de que los cambios que nos esperan serán rápidos, vertiginosos y que solo estamos en el principio del camino a recorrer.

¿Qué nos quedará por ver? Sea como sea, desde este blog estaremos expectantes para analizar este nuevo mundo digital y apasionante que nos ha tocado vivir.

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